Desde hace unos cuantos años defiendo el: “miedo no, respeto sí” y cuando algo me produce ese respeto mi cuerpo reacciona de dos maneras: abro un poco más de lo normal los ojos y aprieto las nalgas… Curioso pero real, lo sé…
Ahora que la salida por la noche del periódico es lo más parecido a “The walking dead”, me he dado cuenta de que si duran mucho las obras del soterramiento mis posaderas no van a sentir nunca los efectos de la gravedad…

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