Pido a todos los lectores que no llamen a las fuerzas de seguridad, que no rehagan su carta a los Reyes Magos rogando encarecidamente una camisa de fuerza para mí, que simplemente mediten durante unos segundos lo que voy a relatar en las siguientes líneas y si luego queréis comentar…
El caso es que hay momentos en los que pienso que todo lo que veo, todo lo que toco, todo lo que vivo, todo lo que percibo…, en el fondo es una farsa, un decorado, algo que se escapa de mis manos; una simple historia dibujada por “el Realizador de mi vida…”.
Todos los que me rodean son grandes actores, los cuales, gracias a su capacidad de improvisación consiguen que día tras día, la historia siga adelante… La historia de una vida normal, la historia común de alguien común, la historia de una muñeca movida por hilos…
Creo que vivo en un set de rodaje con unos decorados increíbles, que van rotando conforme “voy viajando”…, pero lo más triste de todo es que aunque creo que viajo, no viajo; porque en realidad siempre estoy pisando el mismo suelo, siempre estoy mirando el mismo cielo, siempre respiro el mismo aire viciado…
La paranoia más grande llega al montarme en un avión... Si viajo sola, como fue en el caso de Washington, miro a todas y cada una de las personas con las que me cruzo, controlo hasta el último movimiento… y eso es porque espero que alguno de los “extras” que trabajan en “mi vida”, se convierta en un gazapo de la Dirección. Lo mismo, cuando llego “al destino”, un destino que no existe, un destino que es el punto de partida pero con otro atrezo. Y es que está claro que no es lo mismo montar un decorado que otro y por eso, para ir a un sitio necesitas doce horas y para ir a otro tan solo quince minutos… Ese período de tiempo que pasas en un tren, avión, coche…, es el tiempo que necesitan los millones de enanitos que trabajan para la productora de “tu vida” para montar un nuevo decorado. Estos enanitos son unos auténticos cracks de la construcción, son capaces de hacer todo lo que se les pide (monumentos, ríos, rascacielos, parques…), van a contrarreloj, se encargan del trabajo sucio y siempre tiene un Plan B, si no consiguen acabar algo, lo dejan de manera que a simple vista parezca una obra o reforma normal y es que todo no puede ser perfecto…
En cuanto a los actores, “mi vida” cuenta con un gran elenco en el que reúno a protagonistas, actores de reparto, colaboraciones, extras… Todos ellos, tienen su horario laboral y sus períodos vacacionales, pero claro, su contrato contiene una cláusula que reza: “Aunque esté en época estival, fuera de horario de trabajo, etc., me comprometo con la empresa a no desvelar mi trabajo, a colaborar las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año, mediante llamadas, mensajes, correos electrónicos… con la historia y a cumplir siempre con mi papel sin saltarme el guión inicial”. Hay actores que entran y salen, actores que siempre están allí, actores que llegan a ser protagonistas pero que por exigencias del guión se ven relegados a simples extras, actores que comienzan su carrera con un pequeño papel y que gracias a su personalidad arrolladora consiguen ser uno de los troncos más fuertes de “mi vida”…

Nos leemos el año que viene. MUAK!!!