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sábado, 5 de febrero de 2011

"LA SEGUNDA VIDA"

Para mí los libros son tesoros (algún día conseguiré tener un salón de techos inmensos en el que construir una biblioteca a modo de galería con suelo de cristal… -soñar es gratis, no?-) y por eso a todo aquel que quiero le he regalado o le regalaré en algún momento "su libro"...

La noche del jueves al viernes estuve guardando un par de cajas que tenía en medio del salón con libros y entre el arsenal encontré "Historias Encontradas"... Aquí os dejo mi historia favorita...


"LA SEGUNDA VIDA"

En el año 1810 ocurrió en Francia un caso de inhumación prematura, cuyas circunstancias justifican mucho la afirmación de que la verdad es más extraña que la ficción. La heroína de la historia fue la señorita Victorine Lafouercade, una joven de ilustre familia, rica y muy hermosa. Entre sus numerosos pretendientes se contaba Julien Bossuet, un pobre littérateur o periodista de París. Su talento y su afabilidad despertaron la atención de la heredera, que pareció enamorarse realmente de él, pero un orgullo de casta la llevó por fin a rechazarlo y a casarse con un tal monsieur Rénelle, banquero y diplomático de cierto renombre. Ya casado, sin embargo, este caballero descuidó a su mujer y quizá llegó a maltratarla. Tras pasar juntos unos años desdichados, ella murió; al menos, su estado se parecía tanto a la muerte que engañó a todos quienes la vieron. Fue inhumada, no en una cripta, sino en una tumba común, en su aldea natal. Desesperado y aún inflamado por el recuerdo de su profundo cariño, el enamorado viajó de la capital a la lejana provincia donde se encontraba la aldea, con el romántico propósito de desenterrar el cuerpo y apoderarse de sus preciosas trenzas. Llegó a la tumba. Desenterró a medianoche el ataúd, lo abrió y, cuando iba a cortar los cabellos, se detuvo ante los ojos de la amada, que se acababan de abrir. La dama había sido enterrada viva. Las pulsaciones vitales no habían desaparecido del todo, y las caricias del enamorado la despertaron de ese letargo erróneamente tomado por la muerte. Desesperado, el joven la llevó a su alojamiento en la aldea. Empleó unos poderosos reconstituyentes aconsejados por sus no pocos conocimientos médicos. En síntesis, ella revivió. Reconoció a su salvador. Permaneció con él hasta que, lenta y gradualmente, recobró la salud. Su corazón no era tan duro, y esta última lección de amor bastó para ablandarlo. Lo entregó a Bossuet. No volvió con su marido, sino que, ocultando su resurrección, huyó con su amante a América. Veinte a los después, los dos regresaron a Francia, convencidos de que el paso del tiempo había cambiado tanto la apariencia de la dama que sus amigos no podrían reconocerla. Se equivocaron. Al primer encuentro, monsieur Rénelle reconoció a su mujer y la reclamó. Ella rechazó los reclamos y el tribunal la apoyó, resolviendo que las extrañas circunstancias y el largo lapso transcurrido habían abolido, no solo desde un punto de vista equitativo, sino también legal, los derechos del marido.

Edgar Allan Poe, “El entierro prematuro”.

3 comentarios:

**MiChi** dijo...

Ojala me enterraran en vida para poder ser despertada x "él"... besos

LA VIUDITA DE CLICQUOT dijo...

te mando un beso enorme princess

CRIS dijo...

Michi, no quiero preguntar por el "él". A ver si hablamos...

Viudita, te quierooooooo y soy una impresentable...

MUAK, MUAK