El verano en la ciudad sin playa tiene sus muuuuuchas cosas
malas y sus pocas cosas buenas, que en algunos casos ayudan a compensar…
Lo bueno… Sea la hora que sea siempre hay un amig@ dispuesto
a secuestrarte para un café, una cerveza, un vino o lo que sea..., levantarte
y empezar el día con un bañito en la piscina (a riesgo de que el vecindario te
tome por loc@ al oír el gritito de rigor al caer al agua)... y tener siempre una
cara estupenda gracias al color panchito que te regala el Señor Lorenzo...
Lo malo… Ver que el termómetro de la oficina marca 45º...,
sudar hasta por las pestañas..., odiar a quienes están de vacaciones..., imaginarte
con la cabeza rapada... y quemarte el culo al montar en el coche (mi santo
pandero se ha quedado rojo como una gamba a la plancha hoy)...
Nota mental: no dejar el coche al sol y si no hay otra
opción llevar unos vaqueros a mano…
1 comentario:
A mano, no, en el culo
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