Un día cualquiera, de un mes cualquiera y por supuesto, de un año cualquiera, tienes la “gran idea” de escupir al cielo. En ese momento no piensas o sí..., pero te da igual todo y crees que el cielo va a ser comprensivo contigo y tus circunstancias.
Pero el cielo no se traga el lapito, sino que lo guarda para lanzártelo otro día cualquiera, de otro mes cualquiera y lógicamente, de otro año cualquiera; sin avisar…
Hoy está lloviendo, así que botas de agua y cuidado con el cielo porque la lluvia puede esconder algún escupitajo disfrazado…
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