En unas horas es mi cumpleaños laboral y me caen seis años…

Se trata de un cumpleaños sin felicitaciones, sin regalos, sin cenas, sin velas, sin margaritas…, la mejor excusa para abrir la mini botella de cava que me regaló una amiga en marzo (gracias por compartir un pedacito de lo tuyo conmigo)…
Pero antes de bebérmela he preferido pensar, dejarla veinte minutos más en la nevera y salir a correr…
Un par de estiramientos en la puerta de casa y justo en el momento que escuchaba el portazo de la verja he empezado un recorrido por esos seis años: el modelito elegido para el primer día (camisa blanca, pantalón negro de pinzas), muchos nombres, todos los que se han ido y han venido, las dos ocasiones en las que he pedido a despacho cerrado que pararan ese mundo porque me quería bajar, los litros de café, las veces que me he encerrado en el baño, los 37 escalones que separan Rioja Medios de Dirección, la caída triple en la puerta del peri por culpa de la lluvia, el coche siempre mal aparcado, el policía que pregunta por mis huesos, los suspiros, los tragos amargos, el entrar y salir constante…
Y ya…!!!. No me ha dado tiempo de pensar más, la máquina pulmonar está para pocos jaleos y me ha avisado para que parara…
Es bueno pensar en el pasado cuando el futuro da miedo, es bueno pensar que no todo puede ser destruido por un simple y temporal imprevisto… Comienzo un “nuevo año” acompañada de dos sorbitos más y de
“Imagine” (versión de Antony and The Johnson), pero con
“Ná de ná” bailando en mi cabeza desde el concierto de ayer (gran final Tata…).